lunes, 19 de septiembre de 2016

Julio Fernando Vassarotto



Nervadura
 
Una y otra vez
apoyé los dedos sobre
las caprichosas nervaduras de las hojas secas,
minuciosamente acaté
sus infinitas bifurcaciones.
Siempre llegué al borde,
siempre filoso y extremo.
Una madrugada más,
húmeda y fría,
cansado de caminos impropios
junté las esperanzas quebradas
y salté al rocío.
 
Continente
 
  Partí de mi tierra
y el tiempo me llevó
a un desierto de agua
entonces clamé misericordia
y un continente habitado
arribó a mi alma
“Todo es amor de Dios”
Ahora me vuelvo al mundo
para dar la noticia

 Huinca Renancò (Còrdoba). Poeta

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